“Antes de vencer a mis enemigos, he aprendido a vencerme a mí mismo” Bernardo O´Higgins Riquelme, Libertador de América
Por Luis Sagüés Garay
Se conmemoró el 20 de agosto recién pasado el natalicio de una de las figuras más admirable y ejemplar de nuestra historia patria, don Bernardo O´Higgins Riquelme. Un valioso ejemplo de virtudes y generosa entrega, sin precedentes en nuestra historia.
Nace en Chillán en el seno de una familia patricia de la época y muy tempranamente alejado de esta, por la protección que su padre don Ambrosio, asume, con una celosa custodia del infante. Apartado tempranamente de su joven madre, es amamantado por doña Juana Olate, y luego a los cuatro años, enviado por su padre a Talca, al cuidado de un cercano amigo, de don Ambrosio, don Juan Albano Pereira y su señora doña Bartolina de la Cruz y Bahamonde. Luego vuelto nuevamente a Chillán, donde estudia en el colegio de los padres franciscanos para hijos de caciques reches. Esta dolorosa orfandad de cariño maternal, influye en su temperamento de niño “triste” como lo definen sus custodios. Nuevamente es sacado de este entorno cercano a su madre, y enviado a Lima Bajo la tutoría de don Ignacio Blake, a estudiar en el Colegio de San Carlos, destinado a hijos de influyentes y aristocráticas personalidades de la élite virreinal limeña.
Esta vida errante, acentúa su carácter reservado y melancólico. Falta del fundamental aliciente en la vida de un niño, el cariño materno. Otra resolución de su padre, lo trae a su ciudad natal, para luego como adolescente, enviarlo a estudiar en Richmond, Inglaterra, esta tortuosa formación del joven Bernardo, enriquece poderosamente su espíritu, lo forja en un crisol de templanza y fortaleza. Es discípulo en Europa del Venezolano Francisco de Miranda, quien, junto a un selecto grupo de jóvenes americanos, lo forma en las ideas de la libertad y la independencia.
Jamás don Ambrosio -posiblemente– por justificadas razones de su alta investidura -ya como virrey el Perú, contesta sus amables y respetuosas misivas, que él muchacho Bernardo, le envía.
Aquí su primer romance, viene a mitigar su vacío de cariño. Carlota Eals, hija de don Timothy Eals,- dueño del colegio y pensión en Richmond-, con ella, establece una delicada y romántica relación, que él recuerda nostálgicamente, durante toda, su célibe vida.
“Pero la patria lo llama y viene, y se despliega su nombre, Bernardo O´Higgins Riquelme”.
Se involucra en cuerpo y alma, a la independencia de Chile y América, y pone todo su patrimonio material, heredado de por su padre, en esta grandiosa empresa.
Después del desastre de Rancagua, emigra a Mendoza donde a las órdenes del General San Martín integra y contribuye a organizar el Ejercito de los Andes.
Su primer y gran laurel, producto de su arrojo y valentía, se corona con el triunfo de Chacabuco. Donde encabezando a su división al frente de sus patriotas combatientes, los conduce a la primera victoria de la patria Nueva. ”Mil vidas que tuviera, me fueran pocas para sacrificarlas por la libertad de nuestro suelo”.
¡”O vivir con honor, o morir con gloria”!
En apretado y mezquino resumen, un sentido homenaje al Libertador de Chile y de América.




