Verano y cuidado: ¿por qué las vacaciones siguen siendo un punto crítico en la coparentalidad?
Por Daniel Osorio
La ausencia de rutinas escolares amplifica tensiones en familias con acuerdos de cuidado poco operativos, generando conflictos recurrentes que muchas veces terminan judicializándose.
El calendario escolar estructura gran parte de la vida familiar. Cuando ese orden se interrumpe por vacaciones, las familias deben redefinir de manera acelerada cómo se organiza el cuidado cotidiano de niños y niñas. Este proceso, lejos de ser neutro, suele convertirse en un foco de conflicto en contextos de separación o coparentalidad compleja.
Para la abogada Natalia Reyes Inostroza, el problema radica en que muchos acuerdos de cuidado están pensados para el año escolar, pero no para los períodos de excepción. “Existe una tendencia a fijar regímenes rígidos que funcionan mientras hay clases, pero que se vuelven inoperantes cuando cambian las condiciones. Las vacaciones ponen a prueba esos acuerdos”, sostiene.
Durante estos recesos, aumentan las controversias vinculadas a la distribución del tiempo, la planificación de actividades, los viajes y la toma de decisiones relevantes. En muchos casos, estas diferencias no se resuelven mediante coordinación directa, sino que derivan en presiones, ultimátums o acciones judiciales de urgencia.
Reyes advierte que esta dinámica responde a una comprensión limitada del cuidado como una responsabilidad permanente. “La corresponsabilidad parental no puede activarse solo cuando conviene. Si el cuidado se entiende como un derecho individual sobre el tiempo del hijo, las vacaciones se transforman en un campo de disputa”, explica.
Desde el ámbito judicial, estos conflictos se repiten de forma cíclica y saturan los tribunales con causas que podrían haberse evitado mediante acuerdos más completos y realistas. “Cada receso escolar vuelve a abrir discusiones que debieron resolverse estructuralmente. Eso genera desgaste en los adultos y una alta exposición emocional en los niños”, añade la abogada.
La especialista subraya la importancia de anticipar estos escenarios al momento de establecer o revisar los regímenes de cuidado, incorporando cláusulas específicas para vacaciones y mecanismos claros de coordinación. “No se trata de judicializar más, sino de acordar mejor. Mientras las vacaciones sigan tratándose como una excepción, seguirán siendo un punto crítico en la coparentalidad”, concluye.



