¿Qué produce el consumo de alcohol en nuestro cuerpo?
El alcohol, debido a su bajo peso molecular, es absorbido directamente en todo el tubo digestivo, incluso en la boca, en donde pasa rápidamente hacia los pulmones al ser un compuesto volátil; aunque su mayor absorción se da a nivel del duodeno, tardando solo 5 minutos, pudiendo alcanzar las máximas concentraciones en sangre en un tiempo estimado de 30 a 90 minutos.
Este viaja por todo el organismo, difundiéndose fácilmente hacia las células de los distintos órganos y tejidos, inclusive hacia el Sistema Nervioso Central, donde ejerce un efecto depresor de sus funciones, lo que genera la Intoxicación Alcohólica o signos de borrachera.
Alrededor del 90% del alcohol absorbido es metabolizado en el hígado, aquí la enzima alcohol deshidrogenasa lo degrada y convierte en acetaldehído. El acetaldehído es un compuesto sumamente tóxico y carcinogénico, que puede tener efectos nocivos en la salud, sin embargo, su vida es de corta duración, ya que se descompone rápidamente en un compuesto menos tóxico llamado acetato, y este a su vez se descompone en dióxido de carbono y agua.
El 10% del alcohol restante es eliminado directamente a través del aire espirado y la orina, cantidades pequeñas son excretadas también por la transpiración (piel), las lágrimas y la leche materna, esto ha ayudado a poder estimar de manera aproximada el nivel de alcoholemia.
Los síntomas de una sobredosis alcohólica incluyen: confusión mental, estupor, descoordinación, pérdida de consciencia, vómitos, mareos, piel fría y húmeda, color de piel pálida o azulada, baja temperatura corporal, lenguaje confuso, caídas, frecuencia cardíaca lenta y respiración lenta o irregular.
El riesgo de sobredosis aumenta si se consumen 4 bebidas alcohólicas en 2 horas para una mujer y 5 bebidas en 2 horas para un hombre, donde 1 porción de bebida corresponde a 330 cc de cerveza, 150 cc de vino y 60 cc de destilado. Superando la capacidad del hígado para eliminarlo del cuerpo, lo que aumenta su concentración en la sangre.
Una dieta rica en alcohol o habitual, representa una sobrecarga del hígado, convirtiéndose en el combustible principal a metabolizar, dejando de lado la metabolización de otros compuestos y nutrientes como las grasas, que terminan acumulándose, pudiendo generar el desarrollo de hígado graso alcohólico, aumentando su tamaño, afectando su función, inflamándose y terminando en la muerte del tejido, esto se llama hepatitis alcohólica, y si el consumo continúa se desarrollará la cirrosis. De forma secundaria pueden producirse deficiencias nutricionales.
Además, es un hecho conocido que el consumo excesivo causa disfunción aguda y crónica del cerebro, produciendo trastornos y alteraciones en la memoria y en las funciones intelectuales como cálculo, comprensión y aprendizaje, hasta avanzados estados de demencia debido a la pérdida acelerada de neuronas.
Si bien el consumo de alcohol es legal en nuestro país, su consumo no es inofensivo y hacerlo a diario no es recomendable, ten en consideración esto cuando desees beber, prefiere evitarlo o hacerlo con moderación. Y por sobretodo no lo hagas si vas a conducir, ya que el nivel de reacción o reflejo se ven completamente afectados, pudiendo tener consecuencias de accidentabilidad fatales.




