Por Luis Sagüés Garay
Esta semana hemos vuelto a rememorar una tradición muy antigua en la historia del valle del Puangue. La impresionante demostración de devoción a la Virgen de Lo Vásquez. Esta peregrinación en Chile se ve masivamente, desde término del siglo XIX, consolidándose como una tradición importante en las décadas siguientes. Miles de personas de las más diferentes condiciones, manifiestan espontáneamente su demostración de cariño y devoción a la Inmaculada Concepción de María, la patrona de Chile. Lo anterior se expresa en un sostenido sacrificio que se realiza con dolorosa alegría. Es la señal externa de una condición natural del ser humano, el reconocimiento explícito, de la creencia en una realidad que trasciende los límites de esta existencia terrena. Esta devoción local, se remonta a la veneración que se conoce desde mediados del siglo XlX a una imagen de la Virgen de la Purísima Concepción, que ya existían en la zona (la imagen actual fue traída de España en 1854), la peregrinación como evento masivo y organizado, se intensificó a partir de 1884, inspirada por el fervor religioso de la época y la creciente accesibilidad del lugar.
Cantidad de caminantes ataviados de las más diversas maneras, casi rayanos con el paganismo, pasan por la antigua ruta Santiago a Valparaíso, hoy ruta 68, hasta el templo de Lo Vásquez. Todos ellos cumpliendo una promesa que esconde una necesidad no satisfecha. Generalmente relacionada con una petición a la Virgen sobre sanación o solución de algo de muy difícil ejecución.
Desde los más recónditos parajes de esta Región, los peregrinos, atravesando difíciles cordones montañosos y sorteando muchas dificultades geográficas, pero siempre con esperanza y fe, llegan a Lo Vásquez, a solicitar un encargo o a reconocer al bien conseguido por la Virgen.
Todo lo anterior no ha sido siempre comprendido por la Iglesia, a menudo se han escuchado críticas de los sectores más conservadores, respecto a estas manifestaciones de fervor religioso, que se confunden casi con expresiones de paganismo. Es muy difícil para los no entendidos profundamente en el tema, saber cuál puede ser la respuesta. Pero sin duda, esta peregrinación está inspirada en un profundo anhelo del hombre común y sencillo y en su ancestral fe, en un Bien superior y trascendente.