Por Luis Sagüés Garay
A muy escasos ocho días de las elecciones presidenciales, es indispensable -por la trascendencia que este evento va tener- hacer una sencilla reflexión.
¿Qué se está eligiendo? Lo que vamos a decidir para Chile es, si queremos un gobierno de absoluto sello liberal democrático, con una economía sustentada en el libre emprendimiento, es decir lo que las personas postulan libremente a través de su proyecto de vida. O un sistema en que el Estado, la maquinaria burocrática política de turno, nos indica que hacer y nos impone a través de los sistemas coercitivos de éste, cuándo cómo y dónde realizar lo que haga. Chile ya ha sufrido en carne propia con muy distintos resultados, las dos experiencias.
En los años 70 del pasado siglo, un gobierno marxista leninista, el de la Unidad Popular (UP), trató infructuosamente de llevarnos al modelo con absoluta preponderancia del Estado. El desastre económico, político y social fue tan espantoso, que hubo para impedirlo, que él pueblo chileno multitudinariamente, llamara a las FF. AA y de Orden, para evitar el desplome del país. El gobierno de aquel entonces, se aferraba a la continuidad de su mandato, incluyendo para ello, una cruenta guerra civil. Allende, desoía la opinión del Poder judicial, que le manifestaba con una declaración de la Corte Suprema de Justicia, que en su mandato se violaban sistemáticamente la Constitución y las leyes. La opinión de la Contraloría General de la República no era diferente: el gobierno de la UP, desconocía los fallos de este Órgano y hacía lo que al gobierno le convenía. El parlamento a través de la Cámara de Diputados, instancia que fiscaliza los actos del Ejecutivo (gobierno), emite un acuerdo aprobado por la inmensa mayoría de sus miembros (acuerdo del 22 de agosto de 1973) llamado también acta Rivera, en que se solicita a las FFAA, que participaban en el gobierno, a través de los comandantes en jefe de las distintas ramas -y que eran en ese momento, ministros designados por el gobierno- que pongan fin a este trágico episodio histórico. Es así como acogiendo este clamor, estas, toman el control del país, e imponen el orden y la ley, que los chilenos imploraban. Posteriormente a ello -y asumiendo los errores que pudieron cometerse- más aun con todos obstáculos dejados por la caótica administración de la UP, (un país en armas) logramos salir de este nefasto caos, y comenzar el periodo más virtuoso de nuestra historia.
Ahora nos encontramos de nuevo en la disyuntiva de comenzar nuevamente el siniestro periodo de la UP, o recuperar la senda del progreso, libertad, y desarrollo, que se inició en los años 1985 cuando empezaron a fructificar, los cambios hechos durante la administración de las FF. AA y de Orden. Las que restablecieron el Orden, la ley, el progreso económico, y la democracia, con el apoyo irrestricto de toda la ciudadanía, en plebiscitos y elecciones.
La candidata comunista Jeannette Jara, representa el restablecimiento del sistema de inspiración marxista, que enarboló la UP de Salvador Allende y que condujo a la experiencia recién comentada. Ahora enriquecida por la realidad de países que, en nuestro hemisferio, viven esta cruel existencia. En Cuba, Venezuela y Nicaragua, es posible ver importantes ciudades, en que no hay luz eléctrica permanente, agua potable ni alcantarillado. Las personas escarban en las basuras que comer. Hay un solo periódico, una sola radio y la televisión satelital, está disponible solo para los incondicionales del régimen.
La segunda alternativa es José Antonio Kast, quien representa la continuidad del sistema de libre emprendimiento, que permitió sacar a Chile de la pobreza y convertirlo en el primer país de la América morena, en todo orden de índices de desarrollo. Una inmensa cantidad de chilenos gracias a este modelo tiene casa, automóvil, una segunda vivienda en la costa y disfrutan de los servicios básicos sin interrupción frecuente. Todo lo cual en libertad y democracia.
Naturalmente que aún nos falta mucho esfuerzo para alcanzar la legítima aspiración de país desarrollado. Pero con este modelo de libre emprendimiento perfeccionado, es posible alcanzarlo cercanamente.
Hay un solo candidato que ofrece esta posible realidad: José Antonio Kast.