Por Luis Sagüés Garay

Nuestra independencia, que celebramos este 18 de septiembre conmemorando la primera junta de Gobierno, es un episodio que se viene gestando en nuestro suelo y posiblemente en el mundo entero, como consecuencia de las ideas de la época.

Los movimientos precursores de estas ideas, diferentes del sistema monárquico o real, venían plasmándose ya desde mediados del siglo XVlll, Siglo de las luces, cuando los enciclopedistas aventaban estos nuevos conceptos que hacían temblar las monarquías europeas y provocaban un sismo político en el planeta. El republicanismo inspiró antes que la revolución francesa (1789) la independencia de los EEUU de Norteamérica (1776). Curiosamente los filósofos motivadores de estos nuevos tiempos, aparecieron en Europa a mediados de 1700, con la Ilustración, que impulsó a los grandes pensadores de la época a escribir y reflejar en L’Encyclopédie, todo el conocimiento humano acumulado hasta ese momento, bajo la luz de la razón, la ciencia, y el pensamiento laico. Lo que desafió frontalmente al ideario religioso y al sistema de autoridades divinas.

Grandes enciclopedistas, contribuyeron a esta magna obra. Russeau, Montesquieu, Voltaire, más una enormidad de otros pensadores aportaron a los editores Diderot y D´Alembert para imprimir esta obra monumental. Impresa entre 1751 y 1772 con sus 17 volúmenes en texto original.

De estas ideas se nutrieron en Chile tres iluminados que protagonizaron el primer intento de complotar contra el régimen monárquico. En las tertulias y reuniones sociales, de la hacienda de Polpaico, muy cerca de Santiago de don José Antonio de Rojas, -que había internado clandestinamente a Chile la Enciclopedia- este terrateniente junto a dos franceses : Antonio Berney Profesor de latín y matemáticas, y Antonio Gramusset, inventor radicado en nuestro suelo, urdieron esta aristocrática conspiración, para ya en 1780, nueve años antes de la revolución francesa y solo cuatro después de la independencia de los EEUU, protagonizar, nuestra propia y genuina emancipación del poder monárquico y de la influencia de la Iglesia. Se llamó a este movimiento “El Complot de los tres Antonios”. Fue descubierto, apresados sus participantes y enviados al Perú, desde donde volvió después de un breve cautiverio a Chile, don José Antonio de Rojas. Los franceses se remitieron a Europa.

La propuesta política era: fin de la monarquía, a cambio de una república con un régimen parlamentario (inicios de una democracia). Abolición de la esclavitud y de la aristocracia criolla y una drástica reforma agraria.