El pueblo chileno solicitaba con desesperación que se pusiera término a un gobierno que hasta ese momento había causado los males más angustiantes a la vida pública, un desabastecimiento descontrolado, de los bienes más indispensables, una inflación desorbitada, absoluto desorden y descontrol total de los servicios -que hasta antes del mencionado gobierno– permitían al menos con ciertas dificultades –conseguir lo suficiente para comer y vivir modestamente. La UP había ofrecido, la solución casi inmediata a todos los problemas que aquejaban al país.
Tres años de absoluto desorden. Largas e interminables colas para conseguir un pollo. El mismo sacrificio para tener un Kg. de pan, afligían a todos los habitantes del país. La producción agrícola desplomada. Las huelgas interminables del cobre y de los camioneros, un ejército paralelo formados por milicianos chilenos y extranjeros fuertemente armados, que amenazaban con una guerra civil, donde habría a decir del propio Allende, al menos un millón de muertos. Esta situación hacía inminente una solución drástica a tan extrema condición. Un absoluto caos.
La Corte Suprema denunciaba que el gobierno no acataba, sus fallos, Oficio del 26 de mayo de 1973, advertencia de "quiebra de la juridicidad" lo que significaba “no ya una crisis del Estado de Derecho, como se le representó a S.E. en el oficio anterior, “sino una perentoria o inminente quiebra de la juridicidad del país”. La Resolución del 23 de agosto de 1973 es otra denuncia del poder Judicial, a las actitudes ilegales del mando (Rechazo al sometimiento político calificando al propio mandatario de “un intento de someter el libre criterio del Poder Judicial a las necesidades políticas del Gobierno”
La Contraloría General de la República, a su vez, hacia ver la ilegalidad del Gobierno que utilizando antiguos leyes dictadas para situaciones absolutamente diferentes, intervenía industrias, ”mediante la búsqueda de interpretaciones forzadas”.
El parlamento a través de la Cámara de diputados -órgano oficial que fiscaliza los actos del Ejecutivo- hacía una declaración lapidaria, (22 de agosto 1973) respecto a un Gobierno que no se sometía a los dictados de la Constitución y las leyes, exponiendo a la nación a una desastrosa realidad. El país se precipitaba a una dictadura del proletariado, como era la consigna de los partidos marxistas que sostenían a la UP.
Por todo lo anteriormente descrito y mucho más, La Cámara de Diputados llamaba a las FFAA (que en ese entonces formaba parte del gobierno con una serie de ministerios) a intervenir y poner fin a esta malhadada situación. El Ejército que había lealmente apoyado a la administración, ayudándolo a ordenar su quehacer. Definitivamente se vio obligado a actuar. El 11 de septiembre de 1973, las FFAA y de Orden conminaron al mandatario a renunciar a la presidencia y abandonar el país. A lo cual Salvador Allende se negó, obligando, a los militares a usar la fuerza para deponerlo.
El mismo día, el país libre y espontáneamente, se embanderó íntegro. De norte a sur, flameaba la bandera tricolor ufana en cada casa, por la reacción de las FFAA y de Orden, que dieron inmediatamente tranquilidad a la ciudadanía.
El nuevo mando, inicialmente, tuvo la idea, de una vez pacificada la nación y en orden, entregar el mandato a una autoridad civil.
Determinación que se observa en sus primeras declaraciones. Pero luego, probablemente por consejos de su asesores civiles y militares, optó por realizar las modificaciones legales y técnicas que permitieran impulsar al país por una senda de progreso, que evitara en el futuro volver a situaciones como las vividas en la Unidad Popular. Esto, por cierto, requería un tiempo de permanencia más dilatado.
Aquí comenzó entonces el camino hacia el progreso en los casi 17 años del Gobierno Militar. Liderados por el presidente Augusto Pinochet Ugarte. Quien comenzó por dictar una Constitución que autoimpusiera a su propio Gobierno, un marco legal y técnico, para efectuar los cambios necesarios y conseguir los fines deseados. Luego vinieron los 30 años más prósperos de nuestra historia, en los cuales y con una democracia sólida, se consiguió salir de la miseria, y casi alcanzar el nivel de un país desarrollado. “La Joya mas preciada de la corona americana” Bill Clinton. Presidente de los EE UU.