Por Luis Sagüés Garay
Casi se pone fin al tortuoso trámite de la ley denominada “Reconstrucción Nacional y Desarrollo económico y Social. Norma que incluye además una serie de aspectos que permitirán al gobierno, tratar de recomponer varios problemas creados por la antigua administración de la izquierda, que claramente tenía un propósito absolutamente opuesto al de este nuevo Gobierno de José Antonio Kast. El gobierno de Boric ingresó su periodo con el slogan “Hay que sepultar el sistema que había dado Chile todo su desarrollo económico político y social y que lo distinguieron en el mundo entero por alcanzar niveles de bienestar absolutamente desconocidos en nuestra América morena. Treinta años de crecimiento sostenido con el cual alcanzamos ingresos per cápita como el de algunos países europeos. Todo esto se desplomó con el asumo de la izquierda media y extrema, durante la administración Boric. La biga maestra para ese gobierno, era lo que la ciudadanía llamó “El Mamarracho” un proyecto de Constitución que eliminaba todos los incentivos para movilizar a los chilenos, a lograr con su esfuerzo y talento, su propio bienestar y el de su familia. Los resultados los hemos visto lamentablemente en los hechos: detención del crecimiento, cesantía, inflación, falta de vivienda, mala salud, mala educación, delincuencia descontrolada, disminución de la natalidad, falta de esperanza. Hoy este nuevo gobierno propone una serie de medidas que pueden con el apoyo de la ciudadanía toda, recuperar lo perdido por la antigua administración y proyectarnos nuevamente, hacia un futuro promisorio. Demagógico sería decir que este mejoramiento sustancial puede lograrse rápidamente. Eso sería engañarnos, el progreso el desarrollo y el bienestar se logran -y así ha sido en todas las experiencias de la humanidad- después de un sostenido esfuerzo. Más aun cuando la partida está fuertemente cimentada en una realidad absolutamente fracasada, cuyos resultados son claramente visibles en todos los países que adoptaron el sistema que la izquierda chilena y mundial aún recomienda. La biga Maestra de este nuevo gobierno se basa -y el ministro de hacienda Jorge Quiroz lo ha expresado públicamente, en:
1.-Reactivar el desarrollo económico, haciendo funcionar la construcción palanca infalible del crecimiento. Esto especialmente adecuado, en un país que necesita construir de manera urgente, una impresionante cantidad de viviendas destruidas producto de los trágicos masivos incendios en Ñuble, Bio Bio, y Valparaíso. Para ello, se suplementa el Fondo de Emergencia Transitorio, en aproximadamente USD 420 millones. La paralización nacional (alta cesantía), provocada por el gobierno saliente, tiene 100 mil viviendas sin poder venderse. Lo que ha inmovilizado los capitales privados, que pudieron haberse ocupado en nuevas construcciones. Para agilizar la venta de estas viviendas, el gobierno actual propone la eliminación del IVA a las ventas de estas, lo que disminuye en un 19% el valor de compra de las mismas. Se amplía la posibilidad de adquisición de una casa. Además, se elimina el pago de impuesto por los ingresos generados por todas las viviendas que posea una persona. Esto incentiva a los que, teniendo un capital, puedan invertirlo en casas para la renta.
2.- Es necesario e imperioso volver a crecer para dar trabajo y mejorar los ingresos de las personas. Para ello el proyecto estimula la inversión en Chile ofreciendo disminuir el impuesto de Primera Categoría de 27% a 23% lo que ofrece a los inversionistas chilenos y extranjeros la oportunidad de poner sus capitales a trabajar en Chile. Durante el Gobierno Militar y durante el ministerio de Hacienda de Hernán Büchi, se implementó el FUT (Fondo de Utilidades no Tributables) que consistía en que aquellas empresas que reinvertían sus utilidades en ellas mismas, no tributaban nada. Esto aplicado durante el año 1985 produjo un impacto económico, en el país, que cinco años después (1990) crecía al 10% anual. Permitiendo en los 20 años siguientes, que Chile casi alcanzara a ser un país desarrollado. Toda esta bonanza económica terminó en el gobierno de Bachelet, cuando se derogó la ley FUT. Después de lo cual hemos tenido un ínfimo crecimiento promedio, inferior al 2,5%. Es decir, un país estancado. Los cambios económicos que se proyectan con esta nueva reforma tributaria, inserta en la ley llamada de la Reconstrucción Nacional, no tienen el grado de audacia que lo anteriormente comentado. Pero van al menos en el camino correcto.
3.- Hay una serie de disposiciones administrativas que impiden por razones ideológicas sin ningún fundamento en la realidad, invertir para generar progreso. Esta nueva ley pretende en un plazo prudencial, destrabar aquellas disposiciones burocráticas que desincentivan y detienen los proyectos de inversión. Es lo que se conoce como la perversa “permisología”, con lo cual el gobierno de Boric, impidió el necesario desarrollo económico. Un ejemplo dramático del empeño izquierdista de trabar el progreso económico chileno es: El Proyecto Portuario y Minero del norte chico, Dominga, que, teniendo todos los permisos ambientales al día, fue rechazado por el consejo de ministros del segundo gobierno de Michelle Bachelet (2017) Miles de trabajos no creados, millones de pesos en impuestos no recibidos por el Estado.
Otro ejemplo similar es el impedimento de realizar en Aysén, la central hidroeléctrica del mismo nombre, con la cual se proveería de energía eléctrica -no contaminante y más barata- que habría cubierto un 50% de las necesidades de nuestra nación.
4.- La contención del gasto público y la convergencia fiscal, entendiendo por ello como el ordenamiento, contención y optimización del gasto público para asegurar la sostenibilidad y responsabilidad de las finanzas del Estado. En pocas palabras, el cuidado estricto y ordenados de los dineros del Estado, que son los impuestos, parte importante del trabajo de todos los contribuyentes.
Esperamos que una vez aprobados todos los tramites, de esta importante iniciativa legal del gobierno, se implemente a la brevedad, para empezar a tener –en un tiempo prudencial- los primeros frutos.