La tenaz e irracional oposición que está teniendo el gobierno de Jasé Antonio Kast, tratando de impedir que se apruebe la ley llamada de la Reconstrucción nacional muestran una desesperada acción por impedir que este nuevo gobierno tenga éxito.

La caótica resistencia de la izquierda trata de evitar que se apruebe lo que el gobierno llama la llave del impulso que necesita el país para rectificar los intentos que el gobierno anterior del marxismo extremo y mediano, hicieron para refundar una nación que había conseguido en los últimos años, empinarse a los niveles de una nación desarrollada. Habíamos pasado -gracias a las reformas del gobierno militar- del último país de América morena, al primer lugar, considerando todos los índices de desarrollo, indicadores de un progreso económico, político y social. Para luego llegar a una situación de crecimiento incomparable a cualquier país de América latina. Esta realidad llamada por muchos, como un “verdadero milagro”, (la joya más preciada de la corona americana” Bill Clinton). Se consiguió a pesar de haber comenzado en una condición casi comparable a la de un país, derrotado en una guerra. Así fue el comienzo, después de la nefasta experiencia de la Unidad Popular, que inspiraba la misma doctrina que enarboló el gobierno de Gabriel Boric. Motivado por el slogan de “sepultar el sistema capitalista” con el cual se habían logrado todos los éxitos descritos. Y que los primeros gobiernos de la Concertación quisieron prudentemente conservar.

Este nuevo gobierno quiere hacer reformas económicas, políticas y sociales y recomponer la situación, volviendo a lograr índices de desarrollo completamente perdidos en el último mandato gubernamental.
Esto desespera a la izquierda que ve con mucha preocupación, que, si a José Antonio Kast le va bien y por cierto al país entero, será imposible que ellos vuelvan a recuperar la conducción perdida por la fuerza de la voluntad ciudadana. Esto es lo que los motiva a sostener una verdadera oposición destructiva, dando explicaciones casi infantiles que se empeñan por desacreditar al nuevo equipo de gobierno.
¿Cuál es la clave del programa del nuevo Gobierno?: controlar la delincuencia, impulsar la economía, y recuperar el desarrollo. Todo unido a una libertad plena, sin más restricciones que el bien común, el irrestricto respeto al proyecto de vida de cada persona, y el derecho a la propiedad de los bienes producidos con el esfuerzo y el talento de cada uno.
Lo cual se traduce conforme a la experiencia empírica, en un vigoroso crecimiento.

Este es el serio desafío que enfrenta el actual gobierno, considerando el ruinoso estado en que ha dejado la irresponsable y corrupta administración de Boric.
La izquierda tiene que mostrar para volver a encantar a las personas, algo mucho más convincente que las experiencias ya ampliamente conocidas como fracasos rotundos, que fueron la URSS, La República Democrática Alemana, Corea del Norte, Laos, Cuba, Venezuela, Nicaragua, y la Argentina de los Kirchner,
Unido a lo anterior el escenario internacional ofrece a la izquierda un porvenir muy difícil. La experiencia cubana, la venezolana, la argentina, la salvadoreña, la mexicana, muestran realidades tan decepcionantes -publicitadas ampliamente por los medios- que ofrecer estos modelos como alternativa al desarrollo de los pueblos, es como un insulto a la inteligencia humana. A pesar de todo, es posible ver, como aun inexplicablemente conservan un preocupante apoyo popular.