Por Luis Sagüés Garay
El escenario americano altera la tranquilidad de nuestro bucólico valle del Puangue.
El presidente Trump insiste en regularizar la situación de Venezuela y Cuba. Menudo desafío para un gobierno democrático como es el de Los EEUU de Norteamérica. Que, aunque dispone de un importante apoyo de su parlamento, tiene que someter su accionar a la aprobación permanente de este poder. Marcos Rubio secretario de Estado representante del presidente, ha explicado recientemente los problemas e inconvenientes para definitivamente retirar la influencia norteamericana de los países intervenidos. Ha dicho respecto a Venezuela, que siendo el interés del presidente Trump, restablecer un sistema democrático, esto está condicionado, por una serie de realidades que no han sido fáciles de implementar. Es necesario elecciones libres e informadas lo que requiere en principio, una prensa libre que pueda reportar lo más objetivamente posible al electorado venezolano. También resulta indispensable formar un organismo electoral (Sevel en Chile) independiente y confiable. También de un consejo electoral que garantice unas elecciones transparentes que permitan que los escrutinios se conozcan con absoluta seguridad, y que efectivamente representen la decisión de los electores. Es indispensable que haya un tiempo suficiente para que se organicen los partidos políticos, que puedan expresar sus ofertas programáticas, para que el pueblo manifieste su preferencia. Todo esto es un escueto resumen de una multiplicidad de hechos que es necesario a muy breve plazo realizar, para tener un mínimo de confianza en un resultado limpio trasparente y veraz. Es también sin ecu anón, obtener los inmensos recursos en US$, que tiene la organización GAESA (de los altos mandos del ejército cubano) que controla actualmente los activos de Cuba. El ministro Marcos Rubio anticipó ante su congreso, que todo esto, era casi imposible lograrlo antes de 15 meses. Todavía Venezuela está en una etapa muy previa a la obtención de estas condiciones.
Se trata sin embargo de tomar todas las medidas necesarias para que la libertad y bienestar venezolano no se frustre, por medidas repentinas, que conduzcan a poco andar a un retroceso posiblemente irrecuperable. No hay que olvidar que en Venezuela hay aún, importantes fuerzas, que quieren -ahora subrepticiamente- volver al sistema comunista de Chaves y Maduro. Una de ellas muy conocida por nosotros es el Tren de Aragua, cuya sede principal estaba en Venezuela, recientemente destruida, por las FFAA norteamericanas, incluyendo a su jefe máximo, el “niño guerrero” Unido a esto, está la tremenda fuerza internacional socialista, que, espera lo mismo, que a los que al interior quieren, recuperar los mal habidos privilegios del chavismo.
Se ve claramente que la Administración Trump, desea establecer un sistema democrático en Venezuela y Cuba, que garantice una rápida recuperación de estos países, después de innumerables años de gobiernos comunistas, dictatoriales y humillantes. Que sometieron a sus pueblos a una esclavitud miserable e insoportable.
Y que en oportunidades amenazó seriamente la paz norteamericana.
No se olvida aun el trágico episodio, de los misiles atómicos soviéticos, que instaló Fidel Castro en los años 60 en la hermosa isla del caribe. A pocos kilómetros del territorio libre norteamericano.