Por Luis Sagüés Garay

Interesa al país entero, el debate que se presenta entre oposición y gobierno sobre el proyecto que se envía al parlamento, y que permite traducir en realidad, las propuestas de José Antonio Kast, elegido, por la amplísima mayoría de los chilenos, Esta iniciativa gubernamental es la viga maestra, para hacer los ajustas necesarios y dar luz verde, a las correcciones y nuevas ideas de este gobierno emergente. El escenario político que se observa, es una oposición que sin tener ningún proyecto alternativo que ofrecer, y con una propuesta -cuando fue gobierno – absolutamente rechazada y fracasada, pone todo su esfuerzo en destruir la imagen del gobierno entrante, amplificando mediáticamente los posibles errores que este puede cometer. Criticando aspectos muy insignificantes y absolutamente intrascendentes. Como el hecho, que el presidente Kast, invite a su residencia de la Moneda amigos y compañeros de universidad. Más aún, cuando la vocera de gobierno, explica que los gastos de esta invitación son absorbidos por el propio mandatario. Es un hecho intrascendente e insignificante, comparado al episodio en que Gabriel Boric utilizó un buque de la Armada, para que su familia celebrara (28 integrantes) en la isla austral Lennox, un acontecimiento muy privado. Nadie en esa oportunidad se preocupó de aclarar quien pagó el petróleo que consumió el blindado de la Armada.

Las preocupaciones de la oposición debían centrarse en aspectos importantes. ¿Como se financiarán los proyectos iniciales de este nuevo gobierno cuando las arcas fiscales han sido dejadas en absoluta falencia por la administración Boric?

El nuevo gobierno ha querido priorizar el crecimiento y desarrollo, con una juiciosa medida que la oposición ha tratado de estigmatizar diciendo que beneficia a los más ricos, en detrimento de los más vulnerables. Se trata, de disminuir el impuesto a las empresas, denominado corporativo o impuesto a la segunda categoría. Esta consiste en disminuir de 27% a un 23% dicho tributo que pagan las empresas. Esta medida es para dinamizar lo antes posible la inversión, que crea trabajo en un país, en que hay 800.000 personas desempleadas, producto de la nefasta mediada del gobierno de Boric de sepultar el sistema capitalista. Lo que trajo como consecuencia lógica, la fuga de capitales y por consiguiente el desplome del crecimiento, parálisis de la construcción y una vertiginosa caída del PIB. Este factor gravitante, hay que reponerlo incentivando la inversión. Ofreciendo a los inversionistas, lo que puede ofrecer el Estado, alivio tributario para hacer más interesante económicamente las empresas.

Esta sencilla idea no es un invento de la economía clásica austriaca, es mucho más antigua, y utilizada por gobiernos comunistas, completamente contrarios al sistema capitalista. Pero de muy buen criterio práctico. “No importa el color del gato, lo que interesa es que cace ratones” Deng Xiaoping, Y aquí en Chile hace 4 años, que no se caza un ratón y los que se habían cazado, se los llevaron para su casa los que mataron al gato.