Por Luis Sagüés Garay

Que decepcionante resulta ver y escuchar la actitud de la oposición a este gobierno, que hace lapidarias críticas a una administración que recién comienza su mandato. La oposición parece querer más bien, que al gobierno de Kast le vaya mal, para luego ser nueva alternativa, como si la ciudadanía no hubiera sufrido la aterradora experiencia de haber tenido un gobierno absolutamente ineficiente ignorante y corrupto. Que ha llevado al país a una situación económica social y de inseguridad, jamás vista en nuestra historia. Su miopía, no les deja comprender que, si a un gobierno le va mal, todos independiente de la orientación política sufren las consecuencias. Ellos en una campaña absolutamente programada, quieren hacer pensar que este gobierno va a ser un fracaso absoluto. Cuando ellos muestran por legado, el mayor perjuicio conocido hasta este momento, por régimen alguno. Es posible que el actual gobierno pueda incurrir en errores comprensibles para cualquier administración. Pero presuponer que se está haciendo un pésimo mando, cuando aún no se lleva un mínimo de tiempo, es más que una crítica, es un deseo de que así fuese. Esto se explica entre otras cosas, porque los salientes de la administración anterior, se ven en la insegura situación de tener que sobrevivir con su propio talento. Se han acostumbrado a vivir a costa de los contribuyentes, recibiendo un sueldo, que saben, jamás en la actividad privada nadie con su preparación conocimiento ni experiencia, podrían alcanzar. El mercado sabe que su desempeño ha sido muy deficiente y no está por esta oferta, dispuesto a pagar ni un tercio de lo que recibieron siendo funcionarios del Estado. Piensan que cuatro años pasan volando, y que, si mantiene esta sórdida campaña de desprestigio a la nueva administración, el pueblo los volverá a convocar a la Moneda. Si el Mandatario actual mantiene su posición de tomar las medidas económicas y políticas que está tomando, se rectificará el rumbo y muy luego se podrán tener positivos frutos, que todos los chilenos sabrán reconocer.

Lamentamos que el nuevo gobierno tenga que, además -de recibir un país en total banca rota- tener que hacer frente a una crisis internacional -que hace subir los combustibles a valores muy elevados-. Lo que redunda en todos los bienes y servicios que se tranzan. Y que la ciudadanía tiene que asumir. En condiciones de administraciones normales, el gobierno pudo haber subvencionado el petróleo generosamente, para apoyar a los trabajadores. De tal manera que estos no tuvieran que resistir directamente este impacto del combustible. Pero el gobierno de Boric dejó las reservas que normalmente se destinan a este imprevisto, en cero. Lo que en algún momento se llamó el Fondo de Estabilización del Petróleo se dejó vacío. Se usó en cosas cuya legalidad está hoy investigada por la nueva administración.

Una forma de desvirtuar la campaña de desprestigio que hace la izquierda resentida y antipatriota es, informando publicitariamente con firmeza, el concertado empeño del antiguo régimen, por desacreditar a la nueva administración.

Si el conflicto del medio oriente se resuelve luego, como es posible que así sea, inmediatamente y a la mayor brevedad debieran las medidas gubernamentales, traspasar la caída del combustible, a los consumidores.

Si queremos hacer algún aporte a este gobierno, tenemos que decir que el aparato comunicacional no ha operado como debería, ya que comienza en un ambiente nacional e internacional muy complejo.

Es muy recomendable, que desarrolle una campaña de información, muy nutrida que entregue a la población, las razones que hay, para que se produzcan las situaciones externas e internas, que perjudican a la ciudadanía, y que no son imputable a su gestión.

A esto hay que agregar, que, la excepción del ministro Iván Poduje, confirman este comentario. Su accionar es muy bien evaluado por la mayoría de los chilenos.