Por Luis Sagüés Garay
Los incendios recrudecen al comienzo de un gobierno, que se muestra claramente como adverso al anterior. Y es lo que la mayoría ciudadana espera. Pero parece ostensible que los que producen estos graves siniestros, son claramente contrarios a lo que la inmensa mayoría del pueblo chileno demostró en las últimas consultas ciudadanas. El actual y terminal gobierno, sindica al parlamento, el retraso a la ley de incendios que envió al congreso. La oposición retruca que es la inoperancia del terminal mandato, quién no ha sido capaz de controlar estos estallidos, que aparecen nuevamente con la virulencia que tuvieron hasta el final del gobierno de Piñera. Todo lo cual perjudica claramente a los habitantes de las zonas dramáticamente afectadas por ellos.
Es importante consignar, que esta trágica situación la tienen que pagar los habitantes de las Zonas afectadas por este flagelo. Parece para algunos que esta es una debilidad del sistema democrático, que permite que estos actos ocurran.
Un gobierno autoritario, que hubiera querido terminar con esta injusta y ofensiva lacra, lo habría terminado instantáneamente. Pero la dialogante e incompetente democracia, sigue discutiendo si son galgos o podencos, los que participan de esta tragedia.
Durante el gobierno de Boric tuvieron estos actos terroristas un leve descenso. A pesar que el mega incendio de Valparaíso se produjo en él. Pero lo que es más sorprende es que la reconstrucción de los damnificados, o no se ha hecho o ha sido insignificante. Un año ha pasado y las cifras de reconstrucción son apenas 143 casas, de cuatro mil siniestradas, es absolutamente incomprensible.
Grandes esperanzas nos alumbran el porvenir, este gobierno de Kast, comenzará la reconstrucción en forma inmediata. Y es posible que sea algo parecido a la acción de Piñera, que logró una reconstrucción sin demora. Después de los sucesos del sismo llamado 27 F de 2010.
Aquí el dilema de fondo está, en que urgencia le va a poner el nuevo gobierno, y que eficiente sistema operará para asistir lo más pronto posible su reconstrucción.
Hay un parámetro de comparación que va a ser imposible de no usar. Cada casa o local o bien que se haya perdido en el último gobierno, será un ejemplo a superar.
Sin duda lo que hay que terminar a futuro inmediato, es la rápida eliminación de los insanos, que participan de diferentes maneras en esta demoníaca perversión. Se ha probado que la totalidad de los siniestros son de origen intencional, por humanos. Porque es innegable que estos hechos son provocados por terroristas enajenados que disfrutan destruyendo, -al amparo de políticos- que esgrimen estos hechos como una forma de lucha.
Ya se ha acumulado mucha experiencia y varios nuevos escenarios, luego hay que actuar con prontitud para evitar anticipadamente esta trágica acción.