Por Luis Sagüés Garay

Resulta sorprendente como la persecución política judicial se puede hacer en estos momentos, a las fuerzas de orden y seguridad.

Se ha venido conociendo desde más de seis años una investigación a cargo de la Fiscalía, contra un oficial de Carabineros que tuvo la misión de mantener el orden público durante el llamado estallido social del 8 de noviembre del 2019. Durante todo el tiempo transcurrido hasta el martes 13 de enero actual, se desarrollaron dos procesos, en que el oficial, -alejado de Carabineros por el mando superior- tuvo que defenderse personalmente de una cantidad de imputaciones, que tendían claramente a inculparlo de una serie de delitos que fueron finalmente desestimados por la justicia y definitivamente absuelto de toda culpa. Esta dolorosa experiencia de un oficial de carabineros de muy buen comportamiento en la institución, significó para él y su familia, un doloroso y angustioso tormento. El cumplía con el deber mandatado por la institución de, utilizando todos los implementos para cumplir su trabajo, controlar y sofocar los desmanes que una serie de delincuentes políticos terroristas, se empeñaron en realizar. Estos con la pretensión última, de desestabilizar al gobierno legalmente constituido. El coronel Crespo, no tenía alternativa laboral, tenía que cumplir con la función ordenada y eso es lo que hizo. Aun a costa de sufrir las ingratas consecuencias que debió soportar.

Pero esta persecución que ocurrió al carabinero Crespo, tenía un mensaje a todos los miembros de tan prestigioso cuerpo armado. A los terroristas de Izquierda no se les puede reprimir ni controlar, porque los que lo hacen para salvaguardar a los ciudadanos de estos energúmenos, pueden ser motivo de muchas persecuciones como las sufridas por este digno y ejemplar funcionario.

Ha causado verdadera conmoción pública el fallo definitivo de los tribunales de justicia. El coronel Crespo fue absolutamente sobreseído de los cargos que le imputó la fiscalía.

Es curioso que después de seis años de investigación con el empeño -evidentemente puesto por el fiscal- no haya podido acreditar legalmente cual fue el delito cometido.

De una verdadera reparación y justicia se esperaría que el Cuerpo de Carabineros reintegrara al coronel, nuevamente a la institución.

Se ha hecho mucho daño a muchos integrantes de Carabineros, por la actuación incompetente y falta de criterio del fiscal. Esto resta fuerza a los miembros de la institución para seguir la difícil tarea de controlar el crimen.