Por Luis Sagüés Garay

Las últimas horas, han estado conmocionadas por la intervención que ha querido hacer el presidente Norteamericano Donal Trump, en Venezuela. País que soporta estoicamente una durísima dictadura comunista por más de 26 años. Cuando a través de una elección democrática, asumió el poder Hugo Chaves, prometiendo hacer de este riquísimo país un idílico ejemplo de democrático bienestar, libertad, y solución a todos los problemas que cualquier ciudadano quisiera resolver. Este inicio del camino a la servidumbre, que ha vivido el país caribeño, es el itinerario modelo del comunismo. Repetido ya muchas veces, en el planeta. Es posible observar en los programas de televisión, en que se debate esto, el descontrolado proceder de partidarios de esta doctrina, cuando tocan la delicada situación que se vive en Venezuela. Con la aún, indefinida intervención de EEUU, en tan angustiado país. Como si ellos -los comunistas- desconocieran, las violentas invasiones de la URSS, que sufrieron naciones como Checoslovaquia en los años 1968, en que sus habitantes solo pretendían libertad económica y política. Otro episodio parecido se vivió en Hungría, Fue una rebelión espontánea contra la imposición por parte de la URSS de políticas oprobiosas e impopulares, para el pueblo húngaro, en los años 1956. Y estas situaciones se han repetido sistemáticamente donde los comunistas han asumido el poder. Ingenuamente los ciudadanos los eligen, para después haciéndose del país se eternizan. Con resultados sociales económicos y políticos desastrosos. Pérdida de libertad, hambre, persecución ideológica, absoluta desinformación, y miseria.

El presiente Trump no tiene intención de desestabilizar el gobierno ilegitimo tiránico de Maduro. Lo que persigue, es eliminar al Cártel de los Soles, que es una organización narco terrorista, dedicada a la elaboración masiva de cocaína y su comercialización en los EEUU. Esto es un atentado a la salud de los norteamericanos, que tiene su más siniestro efecto, en los niños y adolescentes de este gran país. Para esta misión Trump, tiene la autorización del presidente legítimo de Venezuela, que es Edmundo González Urrutia. Por su puesto, que, si detiene a los cabecillas de esta mortífera empresa, se destruye al gobierno de facto, porque sus principales administradores son, los que por largos años han también, secuestrado a los venezolanos. Maduro, Cabello y Padrino. Los fanáticos adherentes a la doctrina comunistas, reclaman -sin vergüenza- contra lo que el presidente norteamericano está haciendo. Pero su malestar no influye en los chilenos, por, el contrario, perjudica la imagen de una candidata que quiere establece en Chile, el mismo nefasto sistema narco comunista de Maduro.

Esperamos que la ciudadanía venezolana, logre zafarse del terrorífico sistema comunista, que perdura después de muchos años en Venezuela. Y el presidente Trump, encarcele a los delincuentes narcoterroristas, que envenena a la juventud norteamericana y aún mantienen sojuzgados al heroico pueblo venezolano.