Se hizo un llamado a reforzar la bioseguridad, especialmente en pequeños productores y criadores de traspatio, ya que la prevención en planteles de menor escala es clave para evitar la propagación.
Chile cuenta con planes de contingencia y acuerdos internacionales, los que contemplan incluso la suspensión temporal de exportaciones mientras se controla un brote.
Las autoridades aseguran que la situación está bajo control sanitario y que el abastecimiento interno está garantizado, destacando además que la carne de ave es segura para el consumo humano y que no existe evidencia de contagio en personas por consumo o manipulación.
Asimismo, los productos disponibles cumplen con estrictos estándares sanitarios y sistemas de trazabilidad que garantizan su calidad e inocuidad.
En este contexto, el foco está puesto en reforzar la prevención a nivel local, donde medidas simples pueden evitar el ingreso del virus a gallineros y pequeños planteles.
Entre ellas, se recomienda mantener las aves protegidas del contacto con animales silvestres, resguardar el alimento y el agua, mantener condiciones higiénicas, y aislar aves nuevas antes de integrarlas.
También es clave considerar que el virus puede ingresar de forma indirecta a través de ropa, calzado o utensilios contaminados, por lo que la higiene constante resulta fundamental.
Finalmente, ante la presencia de síntomas o mortalidad inusual en aves, el llamado es a no manipularlas y dar aviso inmediato al SAG para activar los protocolos correspondientes.