Las proteínas son moléculas grandes y complejas que desempeñan muchas funciones en el cuerpo, como las enzimáticas, hormonales, estructurales, de transporte y almacenamiento.

Están formadas por cientos o miles de unidades más pequeñas llamadas aminoácidos, de los que Hay 20 tipos diferentes que se unen entre sí en  cadenas. Los aminoácidos se clasifican como esenciales o no esenciales, el cuerpo no puede producir aminoácidos esenciales, por lo tanto, debe provenir de nuestra dieta; ambos tipos son necesarios para la formación habitual de proteínas.

 

Existen diferentes fuentes alimentarias que contienen proteínas, algunos de origen animal y otros de origen vegetal, en el caso de las carnes estas poseen fuentes completas de todos los aminoácidos y en las de origen vegetal como las legumbres hay algunos aminoácidos que se encuentran en menor proporción y que deben ser compensados con el consumo de otro alimento como los cereales para completar su aporte, por ejemplo  el consumo de arroz y lentejas, aunque no es necesario comerlos juntos en la misma comida. Entre las fuentes alimentarias de buena calidad encontramos: carnes sin grasa, pechuga y tuto de pollo y pavo, legumbres, huevo, pescados, tofu, carne de soya o arveja, seitán; y en menor proporción en frutos secos y lácteos.

Para un adulto promedio, la recomendación es consumir al menos 0,83 g de proteína por cada kilogramo de peso corporal al día, aunque esta cantidad varía según la etapa del ciclo vital de la persona, y si esta persona es deportista, los requerimientos se ven aumentados, y también durante los períodos de crecimiento, como la infancia.

Durante la vejez, nuestra relación proteína-energía comienza a aumentar, esto significa que requerimos la misma cantidad de proteína pero menos energía (o calorías) debido a un estilo de vida más sedentario y disminución en la tasa metabólica basal.

Otras funciones que cumplen son:

  • Control del apetito
  • Evita la sarcopenia: trastorno que se caracteriza por la pérdida progresiva de la masa muscular y la función física que comúnmente se asocia con los adultos mayores. La consecuencias son una mayor fragilidad, riesgo de caídas, deterioro funcional e incluso muerte prematura.
  • Mejora el rendimiento deportivo: ayuda a reparar y fortalecer el tejido muscular después del ejercicio, siendo fundamental para desarrollar músculo.

 

En el caso particular de personas con enfermedad renal, el exceso de proteínas puede ser un problema,  deben consultar a un nutricionista para determinar el aporte de proteínas adecuado en su dieta.