Por Luis Sagüés Garay
La historiografía, aun no dilucida del todo, la responsabilidad de O’Higgins y Carrera en el desastre de Rancagua. Es este uno de los hechos más influyentes entre los episodios de la gesta emancipadora de Chile. O´Higgins en un acto de absoluto patriotismo abnegado, - en Tres acequias - renuncia voluntariamente, al comando del bisoño ejercito libertario, que había sido designado por La Junta de Gobierno. Poniéndose a las órdenes del joven rebelde e influyente José Miguel Carrera. El interés de la patria lo exigía y no era él, disputando con Carrera, quién agravaría la ya complicada situación del arribo a Chile del avezado oficial español Mariano Osorio. Las alternativas estratégicas estaban entre detener el avance realista en el Cachapoal (Rancagua) o en Angostura de Paine. Las circunstancias eligieron esta última, y O’Higgins comandó su división y a las de Juan José Carrera, atrincherándose en la plaza de Rancagua.
Dos días de resistencia, 1 y 2 de octubre, en que la implacable ofensiva del ejército peninsular. no es capaz a pesar de su tenaz empeño, romper la resistencia de los patriotas. Sin agua sin abastecimientos mínimos, con una enorme cantidad de heridos, don Bernardo y sus oficiales, entre los cuales se cuentan Juan José Carrera, Domingo Urrutia Vivanco, Ramón Freire, responden heroicamente a las exigencias del momento.
En este combate muy desigual, se producen hechos que amenizan el dramático capítulo. El destacado y muy importante formador de la escuela medica de la universidad de Chile, el Dr. Pedro Morán, distinguido cirujano del ejercito de la patria, sufre en este cruento, episodio un ataque de pánico, que lo obliga a refugiarse en el Templo de Rancagua, junto a numerosos heridos. Don Bernardo lo busca y lo encuentra, lo saca de este escondite, al medio de la plaza, increpando su actitud poco digna. En ese momento inexplicablemente. pasa entre ambos, una bala del cañón enemigo, a escasos centímetros de los dos personajes. El Dr. Morán, al máximo de su crisis nerviosa, - pero ileso - cae desmallado. O´Higgins no puede resistir, y lanza una sonora carcajada.
El acuerdo con José Miguel Carrera era, - después de un confuso intercambio de mensajes- que ese dos de octubre, cargaría por el norte la tercera división al mando de José Luis Carrera.
Esta maniobra efectivamente se intentó, pero los inexpertos huasos que componía esta división, huyeron despavoridos al enfrentarse a veteranas topas peninsulares, entre las cuales venía el Burgos, integradas por combatientes que tenían la experiencia enriquecedora, de haber derrotado a las tropas de Napoleón en España. Estos veteranos avanzaban al grito de guerra: “Aquí está el Burgos, 17 batallas ganadas, ninguna perdida”
El encuentro em la plaza, se hace insostenible, la resistencia es inútil.
O´Higgins toma la dolorosa decisión de abandonar el sitio y da la orden de salir de la plaza. Montan los pocos caballos que quedan. Don Ramóan Freire joven teniente y leal colaborador de O´Higgins, le propone hacer un círculo de soldados, al centro del cual iría don Bernardo. Este agradece la oferta, pero encabezando el pequeño pelotón de combatientes – con su impronta de siempre - desafía las trincheras españolas. Su cabalgadura después de dos días -extenuada - rechaza el obstáculo, don Dimingo Urrutia, bajándose de la suya y utilizando sus hercúleas fuerzas, empuja al animal desde las ancas y lo obliga a traspasar la escarpada trinchera.
Al cruzar la cuesta Chada, ya en la angostura de Paine, la columna de combatientes derrotados, divisa a lo lejos en el valle, las humeantes ruinas de Rancagua.
Había concluido el primer episodio histórico llamado “Patria Vieja”.
Desde ahora ¡O vivir con honor o morir con gloria!
Pintura de Pedro Subercaseaux, imagen Wikipedia