En 8 años de trabajo, la Corporación Ecológica San Mateo nunca había plantado tanto. Este año, con el apoyo de CONAF, DHL y más de 150 voluntarios, el parque de Curacaví superó las 10.500 plantas vivas.
Hay lugares que se explican solos cuando uno los pisa. El Parque Ecológico San Mateo, en Curacaví, es uno de ellos.
Donde hace unos años había un basural y las cenizas de un incendio, hoy hay más de 14 hectáreas de vida, senderos, huertos, y más de 10.500 árboles y plantas que crecen gracias a la porfía de un grupo de vecinos que se negaron a rendirse.
Y este año, esa porfía se convirtió en récord.
Este 2026, la Corporación plantó 1.600 árboles nativos y formó 4 nuevos bosquecitos. Si se suman las 450 plantas donadas por el Vivero Guayacanes, la cifra llega a 2.050 plantas en una sola temporada. Jamás, en sus 8 años de historia, habían plantado tanto.
Más del 80% es nativo y proviene del Vivero San Pedro de CONAF, en Melipilla.
Para lograrlo, CONAF donó los árboles, DHL puso el dinero para la remediación de suelo, el guano de caballo, los tutores y los guantes, y además llegó con sus voluntarios. En dos grandes jornadas, más de 150 voluntarios se pusieron las botas, tomaron pala y plantaron futuro.
“Cuando se une el voluntariado, el mundo privado y el Estado, se forman sinergias poderosas. Sinergias que quedarán aquí por décadas y que verán crecer a nuestros hijos”, nos contó Héctor Hernández, Presidente de la Corporación Ecológica San Mateo.
Para celebrar esa alianza, se develó el letrero “Raíces que nos unen - Plantación Junio 2026”, un hermoso regalo de Robinson Escárate, de Maderas Reque.
En la jornada estuvieron presentes Mario Pinto, Director Regional de CONAF RM; Danilo Marchant, Sector Leader Consumer de DHL; Yolby Ramírez, Coordinadora de Sustentabilidad Perú, Argentina y Chile de DHL; y Felipe Guajardo, Jefe del Departamento de Arborización Urbana de CONAF.
Junto con develar el letrero, hicieron un recorrido por los bosques Miyawaki, las obras de conservación de agua y suelo, y las zanjas de infiltración. También vieron el crecimiento de los bosques del sector norte.
En esta visita, CONAF además aportó 70 nuevos árboles del bosque higrófilo: 30Lingues (Persea lingue), 25 Taras (Tara spinosa), 5 Canelos (Drimys winteri) y 10 Palmas chilenas (Jubaea chilensis).
Fue un día de alegría, de abrazos y de orgullo. Porque detrás de cada árbol hay horas de trabajo que nadie ve.
El equipo ha hecho esfuerzos gigantescos, muchas veces sin recursos. Con mucho cariño, ellos mismos buscan cómo sostener el parque, incluso pagar la luz que usan las bombas de agua que permiten regar y mantener vivo todo lo plantado.
Por eso, junto con celebrar, la Corporación hace un llamado abierto: si alguien quiere ayudar, puede escribirles a las redes sociales del Parque San Mateo. Toda ayuda, por pequeña que parezca, permite que este bosque siga creciendo.
Porque eso es San Mateo. De un basural y un incendio, a un parque de más de 14 hectáreas y 10.500 plantas vivas. Y esto, dicen sus voluntarios, recién está empezando.





