El proyecto de ley presentado por el Ejecutivo no contempla recursos explícitos para la entrega de computadores a los alumnos de 7º básico del próximo año. Mientras las autoridades apuestan por la austeridad y cuestionan el impacto pedagógico, parlamentarios y la comunidad educativa local advierten una profundización en la brecha digital.
Por: Redacción Semanario Buenos Días Curacaví
El reciente ingreso del proyecto de Ley de Presupuestos 2027 al Congreso Nacional encendió las alarmas en las comunidades escolares de todo Chile y, de manera muy particular, en comunas rurales y periurbanas como Curacaví. Entre los diversos ajustes y reorientaciones de recursos fiscales propuestos por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, la desaparición del financiamiento para las Becas de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones (TIC) de Junaeb —programa que agrupa a la histórica iniciativa “Yo Elijo mi PC”— se ha tomado el centro del debate político y social.
De aprobarse la propuesta en sus condiciones actuales, el beneficio que durante 17 años ha entregado computadores portátiles nuevos con conexión a internet a los escolares más vulnerables del país llegaría a su fin. Solo en 2026, esta política pública administrada por Junaeb contó con un fondo cercano a los $35 mil millones, permitiendo dotar de herramientas digitales a 96.100 estudiantes de séptimo básico a nivel nacional.
Los argumentos técnicos del Ejecutivo
Desde el Ministerio de Educación, liderado por la ministra María Paz Arzola, han respaldado la decisión basándose en criterios de austeridad fiscal y en evaluaciones previas sobre la efectividad del programa. Informes de Monitoreo de la Oferta Pública elaborados en años anteriores revelaron que, si bien la entrega de los equipos palía el acceso tecnológico, los estudios metodológicos de rendimiento escolar y asistencia regular no arrojaron efectos estadísticamente significativos en el aprendizaje directo de los alumnos.
A esto se suman cuestionamientos de fiscalizaciones pasadas de la Contraloría General de la República, que detectaron fallas de distribución y miles de equipos guardados en bodegas que terminaron obsoletos antes de llegar a las manos de los estudiantes. Asimismo, sectores oficialistas han puesto sobre la mesa la falta de control post-entrega, argumentando que en plataformas informales de internet se constata habitualmente la reventa de estos dispositivos por parte de algunos beneficiarios.
Sin embargo, publicaciones de prensa especializada detectaron que la propia Circular N°16 del Ministerio de Hacienda —emitida en abril de este año para planificar el diseño de este presupuesto— había calificado formalmente a las Becas TIC en la categoría de programas "sin observaciones", lo que significa que el documento técnico inicial no recomendaba su reducción ni su descontinuación, generando una evidente contradicción interna en los argumentos de la eliminación.
El impacto local y las reacciones cruzadas
En comunas como Curacaví, la entrega del computador de séptimo básico es esperada año a año por las familias como un hito clave en el ciclo de sus hijos. El beneficio está destinado al 100% de la matrícula en las escuelas públicas locales (municipales y dependientes de Servicios Locales de Educación), y se asigna bajo estrictos criterios de vulnerabilidad socioeconómica —pertenecer al 40% del Registro Social de Hogares— en el caso de los colegios particulares subvencionados del valle. Para una gran cantidad de hogares de los sectores rurales de nuestra comuna, este dispositivo representa el único computador operativo de todo el núcleo familiar.
La decisión de cortar los fondos no solo generó inmediatas críticas en la oposición parlamentaria. Diputados de las bancadas oficialistas de Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI) manifestaron públicamente sus reparos a la medida, adelantando que durante la discusión de las partidas presupuestarias en el Congreso solicitarán al Gobierno reponer o readecuar estos recursos para no dejar desprotegidos a los alumnos el próximo año.
El debate recién comienza en los pasillos de Valparaíso. De no mediar un acuerdo o una indicación sustitutiva que salve el financiamiento, los estudiantes que ingresen a séptimo básico en marzo de 2027 en Curacaví podrían convertirse en la primera generación en casi dos décadas que no reciba esta tradicional herramienta de apoyo al estudio.
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