El pasado martes 26 de agosto, el Colegio Nuestra Señora  del Carmen de Curacaví  fue el escenario de la jornada final del Torneo Desafío Curacaví 2025: Cultivando  el Futuro, un evento  que  congregó  a estudiantes de la Academia  de Ciencias Profesora Daniella  Ruiz, pertenecientes a diferentes colegios  de  la Región Metropolitana, para  demostrar cómo  la robótica y la ciencia pueden aportar soluciones concretas a los desafíos del futuro.

 

De  las  14  parejas  que   iniciaron   el  proceso  en  junio,  11  lograron   superar  las  etapas clasificatorias y llegaron  hasta esta instancia decisiva, luego  de  atravesar tres  exigentes evaluaciones intermedias que midieron sus capacidades de investigación, diseño, prototipado y presentación.

 

La feria de proyectos, con formato  de exposición científica, reunió a los equipos frente  a un jurado  de  expertos con  certificación internacional, quienes evaluaron aspectos como  la innovación, la  funcionalidad de  los  prototipos, la  sustentabilidad de  las  propuestas y la claridad en la comunicación científica.

 

  

Los proyectos ganadores

 

Tras una intensa mañana de presentaciones y demostraciones tecnológicas, se dio paso  a la premiación, en la que se reconoció a los equipos más destacados del torneo:

 

1° Lugar: Martín Avilés y Pilar Valenzuela con  el proyecto “Edengreen”, una  propuesta innovadora enfocada en la optimización del riego y el cultivo sustentable, que cautivó al jurado por su claridad conceptual y la funcionalidad de su prototipo.

 

2° Lugar: Diego Zúñiga y Joaquín  Carreño  con  “Crazy David”, un proyecto que  combinó creatividad, riesgo  tecnológico y un prototipo funcional  que,  pese a los desafíos técnicos, demostró  gran  viabilidad  para   ser  perfeccionado a  futuro,   con  la  meta   de  lograr  una herramienta capaz de  cuidar  y controlar de  forma  automática plantas al  interior  de  un invernadero.

 

3°  Lugar: Gabriel  Álvarez  y  Benjamín   Zapata   con   “Lyra”,  destacando por  la  gran investigación y manejo de los contenidos, presentando así una solución muy bien fundamentada. Lyra consistió en un sistema robótico de comunicación láser  que sorprendió por su visión prospectiva.

 

Primera Mención  Honrosa: Álvaro Zenteno  y Valentina Figueroa  con  “Aqua Pressure Dome”, un proyecto que abordó las posibilidades de recolección de agua y control de presión para el mantenimiento de una atmósfera artificial en un invernadero ¡en Marte!

 

Segunda Mención Honrosa: Maite Lagos y Matilde Catalán con “Lottie”, una propuesta de sistema robótico  de reciclaje de agua en invernaderos que, además, mostró un sólido trabajo en equipo y una clara visión innovadora.

 

Clasificación internacional

 

Uno de los momentos más esperados fue el anuncio de que todos los estudiantes premiados

—incluyendo   los  equipos  con   mención  honrosa—  clasificaron  oficialmente  a  la  WRO Américas 2025, que se realizará en Ciudad de Panamá entre el 19 y 21 de octubre.

 

Esto significa que los colegios de Curacaví y de la Academia estarán representados en el torneo de robótica educativa más importante del continente, específicamente en la categoría Futuros Innovadores, donde se evaluarán propuestas tecnológicas con impacto real en la sociedad del mañana.

 

  

Más que un torneo: una experiencia de crecimiento

 

El evento no solo puso en valor el talento científico y técnico de los estudiantes, sino también su  capacidad para   trabajar en  equipo,  presentar con  seguridad  sus   ideas   y proyectar soluciones a problemas tan urgentes como el cambio climático y la gestión del agua.

 

Rodrigo Navas, director  de la Academia  de Ciencias Profesora Daniella Ruiz, destacó en la ceremonia:

 

“Este  torneo  refleja  lo que  queremos para  el  futuro:  jóvenes  creativos, críticos  y con  la capacidad de proponer soluciones reales para el mundo. No se trata solo de construir robots, sino de construir un camino hacia un futuro más sustentable y humano”.

  

 

El valioso aporte de las instituciones

 

La  realización  de  este evento   fue  posible   gracias   al  compromiso y apoyo  de  distintas instituciones que creen  en el poder transformador de la educación y la ciencia.

 

  • La Fundación Volemos Alto, responsables oficiales de la WRO Chile, entregó el marco institucional y la articulación necesaria para vincular  este torneo  con  la instancia internacional, garantizando estándares de calidad y proyección internacional para los equipos.

 

  • El Colegio North  Cross que  apoyó  desde el  comienzo a  la  Academia para  que recuperara la tan  fundamental presencialidad en la formación pedagógica, fortaleciendo el vínculo entre la robótica escolar y la investigación científica aplicada.

 

  • El Colegio Nuestra Señora del Carmen de Curacaví, anfitrión de la jornada final, puso sus instalaciones y experticia en la organización de este tipo de eventos al servicio de la comunidad educativa, brindando un espacio de encuentro inspirador para estudiantes, docentes y familias.

 

Cierre

 

La jornada finalizó con un emotivo reconocimiento a todos los equipos, enfatizando que haber llegado  a esta instancia ya constituye un logro significativo,  reflejo de  meses de  esfuerzo, dedicación y pasión por la ciencia.

 

El Desafío  Curacaví  2025  deja  en  claro  que  la  robótica y la  innovación   no  son  solo competencias técnicas, sino también oportunidades para  formar jóvenes  con visión, compromiso y la capacidad de enfrentar los desafíos del mañana.

 

“Ahora  vienen  dos  meses de  exhaustiva preparación para  el  torneo  LATAM  en  Panamá, añorando además, una versión 2026 aún más grande”  Concluyó el docente Vicente Araya