El próximo 26 de agosto, el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Curacaví albergará el Torneo Desafío Curacaví 2025: Cultivando el Futuro, un evento que combina ciencia, robótica e innovación juvenil. Organizado por la Academia de Ciencias Profesora Daniella Ruiz, en colaboración con la Fundación Volemos Alto, el mismo colegio anfitrión y el Colegio North Cross. Esta competencia no solo busca premiar la creatividad tecnológica, sino también seleccionar a los representantes chilenos para la World Robot Olympiad (WRO) Américas 2025 en Panamá.
Un camino riguroso hacia la excelencia
Durante más de dos meses, 20 equipos de jóvenes entre 11 y 19 años enfrentaron un exigente proceso de tres evaluaciones:
1. Investigación y diseño inicial (11-12 de julio): Presentación de informes técnicos y primeros bocetos de sus proyectos.
2. Prototipado y mejora (8-9 de agosto): Demostración de modelos funcionales y respuesta a observaciones técnicas.
3. Preparación final (22-23 de agosto): Elaboración de pósters científicos y stands de exhibición, simulando las condiciones de una feria internacional.
Solo los equipos que superaron estas etapas accederán a la fase final, donde un panel de expertos evaluará sus proyectos en cinco áreas: funcionalidad técnica, innovación, presentación oral, impacto sustentable y estética del stand.
La meta: Panamá y el reconocimiento continental
Los tres equipos ganadores (en categorías Junior y Senior) obtendrán cupos para competir en la WRO Américas 2025 en Panamá (19-21 de octubre), donde se medirán con talentos de todo el continente. Además, recibirán medallas, diplomas y apoyo logístico para su participación internacional. Dos proyectos destacados también obtendrán menciones honrosas por su creatividad y esfuerzo.
Un legado para el futuro
Este torneo refuerza el papel de Curacaví como alianzas estratégicas y formación integral. La articulación entre la Academia de Ciencias Profesora Daniella Ruiz, la Fundación Volemos Alto y los colegios organizadores ha sido clave para estructurar un torneo que no solo evalúa resultados, sino que prioriza el aprendizaje progresivo. “Quisimos replicar el rigor de competencias internacionales, donde los estudiantes deben documentar cada avance, defender sus ideas ante jurados y adaptarse a retroalimentación crítica”, indica Vicente Araya Coordinador del Desafío Curacaví.
Además de la robótica, el eje “Cultivando el Futuro” impulsó proyectos vinculados a desafíos agrícolas y medioambientales, como sistemas automatizados de riego, drones para monitoreo de cultivos o soluciones de reciclaje inteligente. “La tecnología debe responder a problemas reales de nuestras comunidades. Estos jóvenes están demostrando que la innovación puede ser sostenible y socialmente relevante" destaca Rodrigo Navas, Director de la Academia.
Proyección comunitaria y educativa
El torneo incluirá una feria abierta al público el día de la competencia, donde familias y estudiantes de la región podrán interactuar con los prototipos. Esta iniciativa busca inspirar a más niños y adolescentes a sumarse a las STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), especialmente en zonas rurales.
Con miras al futuro, la Academia ya planea replicar el modelo en otras regiones de Chile, consolidando una red de competencias que democratice el acceso a la robótica educativa. “Curacaví es solo el inicio. Queremos que cada comuna tenga oportunidades para desarrollar talentos que transformen el país”, concluye Ruiz.
El Desafío Curacaví 2025 no es solo una puerta a Panamá: es un testimonio de cómo la educación disruptiva, enfocada en resolver problemas concretos, puede germinar incluso en los suelos más inesperados.