Por Luis Sagüés Garay

 

Una de las obras de ingeniería agrícola más grandes de Chile, cuando este país se empinaba en el siglo XlX por sobre el resto de Latinoamérica con un emprendimiento magno, “El Canal de las Mercedes” producto del concurso exclusivo del empuje privado. Tres grandes emprendedores don Domingo Matte Messias, don Manuel Montt Torres y don Félix Escobar este último -el inicial impulsor de la idea- que contribuyo con los estudios preliminares de factibilidad de esta ciclópea obra. Esforzado trabajo y cuantiosos capitales fueron arriesgados en ella, con la permanente incertidumbre si plasmaría finalmente la ambiciosa realización.

Desde 1854 cuando don Domingo Matte Messias hizo la solicitud de merced de aguas del Mapocho, hasta su conclusión en 1880 hubo que sortear innumerables inconvenientes. Uno el financiamiento, que don Domingo hizo íntegramente de su peculio, desde el tramo de salida del último túnel, hasta Ibacache. Otro, la complejidad de llevar aguas, desde dos planos geométricos con una diferencia de alturas de 300 m. aproximadamente. Atravesando un sinuoso cordón de cerros de la cordillera de la costa, a través de tres túneles para divisar el valle del Puangue, con un recorrido desde las bocatomas a Ibacache de 180 Km.  Lo que riega en Curacaví, y María Pinto, 10.000 Há.  Que hasta ese momento, eran de muy baja productividad, como suelos de secano. Desde su fundación - a través de 168 años- ha sido administrado-privadamente- desde el comienzo por la Comunidad de aguas Canal de las Mercedes 1899. Hasta la definitiva organización actual, legalmente creada en 1922(con siete propietarios) y luego la “Asociación Canal de las Mercedes” que integran hoy más de 1000 regantes. 

Además de lo anterior esta magnífica obra, permite la producción a través de la Central Eléctrica “La Carena”, con una potencia de 10 000 HP, energía eléctrica para el valle del Puangue.                                                                       

Foto tomada por Luis Sagüés Garay