Nuestra querida comuna de Curacaví, ubicada en la Región Metropolitana, es un lugar donde la historia, las tradiciones y el orgullo de nuestros vecinos se unen para formar una identidad única. Los nacidos y criados en esta tierra sienten una profunda conexión con sus raíces, una pasión que se transmite a través de sus historias, sus oficios y sus expresiones culturales. En esta ocasión, tenemos el privilegio de conversar con Sergio Miranda, un joven artesano que, vivió su infancia en la histórica Casona de Curacaví, y que actualmente dedica su vida al arte del macramé y la creación de atrapasueños, valiosos portadores de cultura y tradición. A través de sus palabras, descubrimos cómo su alma curacavinana y su amor por su pueblo se reflejan en cada pieza que fabrica, contribuyendo a mantener viva la riqueza cultural de la comuna.
Sergio, cuéntanos de tu vida en nuestra comuna, tus recuerdos de infancia y tu relación con Curacaví. Primero que todo, agradezco la oportunidad para dar a conocer mi arte a la comunidad y en especial a este medio de difusión. Tengo 49 años y soy oriundo de Curacaví. Tuve una infancia normal junto a mi familia, y siempre he considerado a mi pueblo como mi hogar.
Como curacavinano que creció en la histórica Casona de Curacaví, ¿cómo influyó ese entorno en tu decisión de dedicarte al macramé y a los atrapasueños?
Crecer en la casona potenció mi pasión por el folklore, la artesanía y conocer de nuestras raíces. Creo que más que la casona, mi madre Ana Luisa me inspiró a dedicarme a este arte, por lo que estoy muy agradecido por inculcarme valores y amor por la patria y el pueblo.
Los atrapasueños tienen raíces en culturas indígenas. ¿Cómo fusionas esa tradición con tu estilo personal en macramé para crear piezas únicas?
Sí, tienen un origen en Norteamérica. El uso de colores y los materiales que utilizo dan mi estilo a lo que hago. Cada pieza es única, dado el hecho de que son confeccionados a mano; nunca un atrapasueños será igual a otro. Pueden ser similares a simple vista, pero eso es lo hermoso de este arte.
¿Utilizas algún material autóctono de la zona de Curacaví en tus creaciones? De ser así, ¿qué significado tienen para ti?
Dependiendo del pedido, he utilizado por ejemplo semillas de Jacaranda, que son resistentes al paso del tiempo.
Al crear un atrapasueños, ¿sueles partir de un diseño preestablecido o dejas que los nudos y formas surjan de manera intuitiva?
Por lo general, dejo que el diseño fluya. A veces hago determinados puntos más complicados que otros, pero todo depende en gran medida de cómo va naciendo el atrapasueños.
Como artesano en una comuna como Curacaví, ¿has notado un creciente interés por rescatar técnicas manuales entre las nuevas generaciones?
La verdad sí, hay varios lugares donde rescatan formas diferentes de manualidades con potencial económico. Lo que falta es que la comuna prefiera estos adornos por sobre los importados, sobre todo de China, por ejemplo.
¿Qué mensaje te gustaría entregar a los vecinos de la comuna?
Quisiera expresar mi deseo de que tengamos una cultura más gentil con los turistas. Somos una comuna que es mucho más que chicha y dulces; tenemos que trabajar juntos para potenciar nuestras tradiciones y lograr encantar al forastero. De esta forma, seríamos un destino obligado para los operadores turísticos.
Luego de conversar con Sergio podemos observar a través de él, cómo la historia y cultura de Curacaví laten en cada rincón, esas raíces se convierten en piezas que trascienden el tiempo. Su arte no solo refleja su talento, sino también el amor profundo que tiene por su tierra, lo que siempre vale la pena destacar, lo que hace nos invita a valorar, proteger y difundir nuestras tradiciones, haciendo que Curacaví siga siendo un patrimonio vivo.